¿Aún no es babeliano?
En Italia, entre trescientas y setecientas mil personas, casi todas mujeres y rumanas, trabajan como asistentes domésticos para ancianos o enfermos. Trabajos a menudo en negro que el gobierno, al tiempo que penaliza la inmigración, finge no ver. Testimonios desde Salerno
El hiperactivo Nicolas Sarkozy ha preparado una presidencia semestral europea francesa también hiperactiva. ¿Logrará remontar los ánimos ajados en una UE de capa caída? Inmigración, modernización económica, defensa europea y ampliación son los platos fuertes en la segunda mitad de 2008.
Al oeste de China y siete horas más tarde, Europa se ha convertido en 27 plazas donde los inmigrantes chinos socializan libremente, desde París hasta Prato, consolidando una lingua franca y una 'conversación cultural'. El ruido de una inmigración en general silenciosa comienza a oírse.
De los 35 millones de chinos que viven fuera de China, 180.000 están en Italia. Una investigación explora si el uso de los cibercafés por los inmigrantes en esta provincia toscana les integra en la comunidad italiana.
Irlanda amenaza con dinamitar la construcción europea del Tratado de Lisboa. Esto y mucho más con nuestros breves de Euweek.
En Budapest, algunos anuncios por palabras no disimulan las preferencias étnicas de los propietarios. Para los chinos o los gitanos, encontrar un lugar para vivir se convierte a menudo en un calvario.
Europa pasa de 424.000 a 192.000 demandas de asilo en un año, con Francia a la cabeza de la caída, España como alumno retrasado y Sarkozy con ganas de un pacto europeo sobre inmigración.
El principio de realismo forzado que vive el inmigrante le hace vulnerable ante las fluctuaciones del mercado de la construcción en crisis, aunque no siempre se reconozca.